VI Trail Las Palomas 2018

Con esta son solo sietes ediciones de este trail y cuando la mencionas, todo el que la conoce, sonríe.

Y por qué, te puedes preguntar…

Pues porque esta duele, claro que duele. Así del tirón te prometen tres cosas, 30 kilómetros de trail, acumulas 2200 metros positivos y el entorno es la hostia. Joer está en el parque natural de Grazalema y amigos eso es estar “en tó lo gordo”.

Aquí el recorrido:

Y esto para que dé risa hay que verlo con esto al lado:

Ya tenemos el circo pues ahora solo faltan los “pachachos”. XD

Esta es una carrera de pueblo o al menos esa es la sensación que transmite, así que en plan organizativo tienes eso, con lo bueno y lo malo.

Lo que pasa es que en este tipo de carreras lo malo queda compensado por lo bueno.

Como prueba es un tanto peculiar, el terreno es duro, mucha piedra,  piedra de respetable tamaño de esa de que si la pateas te jodes, de las que crees que están fijas en el suelo y no, las plantas poco amables de esas de que pinchan y arañan. Tramos complicados, algunos peligrosos y otros MUY peligrosos. Los primeros muy bien protegidos los otros no tanto como veréis más adelante.

El recorrido está balizado de forma impecable, entre cintas y banderitas rojas el camino es imperdible, si te despistas es porque estás mirando al suelo para evitar tropezarte porque de una baliza ves la siguiente y hasta dos.

Digamos que si no eres un fiera de la hostia, vas a caminar más que correr, así que cuando se pueda estirar las patas no lo dudes.

El trabajo de desbroce de senderos ha sido intenso, dudo que fuera de dos o tres meses tras la carrera se pueda completar el recorrido a tu puta bola. De hecho yo no lo recomiendo, por ahí ya te digo que hay tramos jodidos de verdad. Eso sí hay otros que para entrenar desnivel molan mucho.

Llego a la fecha escogida por la organización tras una preparación más o menos seria. Solo ha sido interrumpida por una sobrecarga en el aquiles izquierdo, la cual he solucionado con una semana de parón y vendaje dinámico con esparadrapo de 5cm del nada glamuroso, color carne de toda la vida. Nada de cosas fosfy-cuquis.

Tiro bien tempranito para Zahara, y ella me recibe con los brazos abiertos al amanecer.

Zahara de la Sierra está considerado, oficialmente, como uno de los pueblos más bonitos de España. Así que la visita, solo por eso, vale la pena.

La salida y la meta, en la plaza del rey.

Foto de @johnortizsport

Me da tiempo para recoger el dorsal, y echar “media con aceite y café con leche” me soplan 2 pavos… estos rentabilizan el entorno, sin duda.

Tras un acto de reflexión donde los azulejos blancos. Vuelvo a mi coche, allí dejo pasar un poco el tiempo y tras cuatro “twitteos” y dos “guasapeos” me preparo.

Hace fresquete, echo el cortavientos temiendo que una vez tire para el monte, me sobrará pero bueh para eso llevamos una mochila. Los palos los dejo en el coche, no veo a mucha gente con ellos y no es un elemento que termine de gustarme. Sobre todo en seco. Si hubiera llovido o hubiera amenaza de lluvia me los llevaba. Pero como no es así en el maletero están mejor que en mi espalda dando por culo toda la carrera.

Cuando llego de nuevo a la zona de salida, me pasa como cuando compras un coche, que no paras de verlo… no hago más que ver gente con palos. A ver si la hemos cagado con la tontería.

Pero el postureo puede y le pido a una chica que me haga una foto.

Como podéis ver el cortavientos ya está en la mochila y de ahí no saldría hasta cuando la metí en agua con detergente una vez llegado a casa. Con el frío en el monte no se juega puedes pasarlas putas, putísimas por no echar algo de abrigo. Y aunque no lo indique como material obligatorio, siempre hecho la manta térmica, nunca se sabe.

Aquí es tradición que todos los corredores nos echemos “una grupal” en la puerta de la iglesia así que el bueno de Chito nos pide a voces (clarostá) que formemos con nuestra mejor sonrisa… esta no es la foto oficial, pero es igualmente molona.

Foto de @johnortizsport

Por ahí anda el nerdo 😀

Una vez hecha, nos piden un minuto de silencio en memoria de Laura Luelmo, una de los nuestros, una joven cruelmente asesinada por un hijo de la grandísima puta que decidió que era buena idea abusar de ella y después matarla cuando ella tuvo a bien salir a trotar un rato.

Emocionante momento, el silencio solo interrumpido por el sonido de los bastones en las mochilas y el aire, una vez finalizado rompemos a aplaudir y nos disponemos a salir. Los nervios que me han acompañado desde prácticamente el jueves se han disipado… y a poco que me descuido, Chito (@chitoronda). Nos da la salida.

En el minuto 1.38 podéis verme si eso (o algo)

La salida cuesta abajo eso viste un huevo eso sí la entrada en meta no será tan trepidante xD

No tardamos en pisar tierra, Manuel López me advierte que Miguel Angel Gómez ha publicado un vídeo de la salida cuando ya estamos en el entorno natural del trail pisando tierra vamos.

En el minuto 1:14 podéis ver mi buen trote cuesta arriba nada más empezar (luego se convierte en algo tremendamente lamentable xD)

Las primeras cuestas hacen que algunos empiecen a andar, yo estoy para correrlas sin problemas, no quiero vaciarme, ni voy a hacerlo. Esta es una carrera con un cierre temprano a poco que te descuides no sales en “la foto final”. Así que tonterías las justas que esta gente va en serio.

Nos han advertido que hay una zona de tuberías nos piden que no pisemos las de goma que pasemos por la izquierda. Cuando llegamos vemos que también hay unas de hormigón que tenemos que pisar sí o sí, haciendo incluso dos o tres metros de equilibro pero sin problemas, nada de funambulista flipao.

Llegados a un desfiladero un compañero decide parar y arreglar algo de su mochila, justo cuando paso se gira y me clava los mangos de los bastones en el pecho. Gracias a d.o.s. no son las puntas, me pide disculpas pero el daño me lo llevo yo. Ni respondo, porque le diría una burrada.

Está el día precioso, el entorno una maravilla. En cuanto giramos y vemos el embalse algunos no podemos evitar echar una foto.

Queremos llevarnos un recuerdo para casa… ¿qué porque corro por el monte? por momentos como este.

Entre risas por el actos de postureo, los hay que se hacen selfies… mientras no molesten pueden hacer lo que les salga de lo que viene a ser “el regocijo”, reanudo el camino, tengo que ir mirando abajo estamos en un desfiladero más vale que mires donde pones los pies… veo que pocos ponen las puntas de los bastones hacia delante. Esto es peligroso en caso de caída el que viene detrás se los puede clavar. Veo a alguien que los lleva correctamente y se lo digo. Me siento bien, fuerte o el que va delante, va algo lento.

El tío va con su paso, con sus bastones pero no se aparta por nada, en el trail tienes que adelantar si te dejan a no ser que tengas un paso claro y si va a valer la pena… Estoy muy pegado a él, así que tiro, claramente voy más rápido, en el llano, corro lo que puedo.

Estoy tras un tipo con algo raro en los talones de las zapas. Son como dos tubitos de carbono integrado en las zapas. Llevado por la curiosidad le pregunto al compañero y me dice que son amortiguadores. WTF!!! Para ilustrar lo que digo he buscado en la red el cacharro de marras sin éxito.

Tras la sorpresa me paro a echar un meo interminable ¿de donde hostias sale tanto líquido? y me adelanta el lentorro (para mí así se llama) cagonto.

Escucho un cencerro, me acuerdo de una chica que corrió los 101 de ronda con uno de esos atados, y compañero e club Payán amenaza con hacer eso, obviamente le amenazo de muerte.

Llegamos al primer avituallamiento, aguita y para adelante.

En la primera cuesta el lentorro vuelve a molestarme, así que me tiro unos cuantos metros encendido queriendo adelantarle, se que ahora estamos en lo más duro de la carrera, vamos a subir hasta los 1317 mts y se me da bien subir así que no tardo en quitarme a este del medio.

Llegamos a un punto en el que un cartel nos advierte de la peligrosidad, está muy bien señalizado han puesto una malla de plástico con varas gruesas de encofrar y cuerda. Se pasa estupendamente.

No echo de menos los batones para nada. El terreno está compacto, en zonas húmedo pero no me resbalo eso sí no sé como le arreo “una patada” con la espinilla izquierda a un piedrote oculto entre unas ramas… un momento para la reputaqueleparió. Ese abrasar de la zona y vamos que nos vamos que sube en serio.

Me siento de fábula voy subiendo fácil llego al segundo avituallamiento nos avisan que ya estamos cerca de “lo más alto”, voy adelantando… estoy disfrutando del día, vamos que de puta madre. Adelanto a un grupete, una chica le dice a un compañero que le duele no sé qué. Sin pesarlo le ofrezo el sobre de crema que llevo en mi minibotiquin y agradecida le dejo. Eso sobres de muestra nunca los gasto, para el monte va de puta madre si te pasa algo. Siempre acabo dándolos a otro cualquier día me hacen falta y no tengo pero bueh no seré yo quien deje a alguien tirado sabiendo que puedo ayudarle.

Llego arriba y voy a hacer una foto, lo siento no puedo evitarlo. Un hombre que me ve la intención me propone hacernos fotos mutuamente y accedo, claro.

El paisaje abruma de bonito que es, izquierda:

Foto de @johnortizsport

Centro:

Derecha:

Foto de @johnortizsport

Aquí el llaneo es fácil y agradable las cuestas abajo se dejan correr tranquilamente. Aunque llega un punto en el que un caballero amablemente nos indica que tengamos cuidado que comienza una zona MUY peligrosa.

Y tiene razón, aquí correr es imposible para mí, hay quien se atreve pues ole para él y en cuanto siento alguien demasiado cerca a la más mínima me paro y le dejo pasar.

Aquí te puedes hacer daño de verdad. Pasado el kilómetro quince estoy apunto de ceder el paso de nuevo, pero escucho gritos, siento un golpe en la espalda. Me encojo y veo a un tío volar, literalmente va cabeza abajo hacia el precipicio.

No sé cómo ni de que manera alargo la mano y le agarro del talón de la zapa, son dos o tres segundos, se me resbala y grito de frustración, rueda unos centímetros más y se queda pegado a una pared. Alguien quiere ayudarle desde abajo y le digo que por ahí no, que por ahí no se puede bajar.

Un compañero de su club baja a por él, pero el hombre está temblando, no contesta.

Gilipolleces a parte, ese tío ha estado a un pelo de matarse. Si está solo no lo cuenta. Los compañeros me felicitan por los reflejos, dicen que le he frenado la caída, no lo sé pero estoy acojonado.

Sus compañeros de club nos piden que sigamos el camino el personal empieza a acumularse y el camino obviamente no da para atasco. Les ofrecemos llamar a la dirección de carrera, nos dicen que no, que aparte del susto el compañero está bien. El sigue temblando y sin responder apenas.

Seguimos para abajo y cuando pasamos justo por debajo certificamos que la caída era importante, aun sigue ahí pegado a la roca. Bueno al menos a parte del susto cojonudo no ha pasado de ahí.

Esto del trail es muy peligroso en ocasiones no nos damos cuenta que un traspiés puede mandarnos directos al otro barrio entre fotos para instagram.

Bajamos un poco calmados, yo aún llevo el susto en el cuerpo, no puedo evitar la imagen en la mente de esa zapatilla… cuando puedo troto, cuando no ando, voy bien, me tomo una barrita de chuches energéticas y bebo agua.

Cuando llegamos a un avituallamiento lo comentamos nos dicen que nadie ha avisado, que si eso pillaban un caballo e iban a buscarlo. Ahí con caballos o con mulas, no hay otra forma de subir a por alguien herido.

Sigo mi camino estoy ya en el diecisiete, sé que ahora todo para abajo luego subimos un poco y tenemos una pared.

Cuando llego a lo más bajo dejo atrás a compañeros “acalambrados” yo voy fino, sin problemas ni de fuerza ni de cansancio fuera de lo normal estoy tremendamente contento, en cuando inicio una cuesta al alargar un poco la zancada para pasar un tramo erosionado por el agua, el biceps femoral derecho se “me sube” y acto seguido el mierda envidioso de su hermano el izquierdo.

Ahí me tienen en medio de un salto con las patas más rígidas que jordi el niño polla en un lunes cualquiera. Ni para adelante ni para atrás… Estira, estira, escucho. Pero yo solo “escucho” a quien me ayudó en mi debut maratoniano, tal como me dijo a lo pepito grillo, el bueno de Iñigo Barbado: “Si te acalambras, por tu padre, no te pares.”

Quitando lo imprescindible para que el dolor cese lo justo, sigo andando. Estiro brevemente, el dolor es muy intenso, pero no me paro voy haciendo poco a poco el dolor cede. Me tomo el gel que me queda, me trago todo el agua que llevo encima. No estiro la zancada por nada del mundo y subo la putada que hay entre el avituallamiento del 22 y el 24. Salgo tras una chica que me invita a adelantarle, le digo que de momento no. Nos hemos ido adelantando mutuamente durante toda la carrera, ella va bastante más lenta está cansada, es normal estamos en el 25 y aunque la promesa de la meta está ahí las patas no están para juergas flamencas.

Lleva palos y con las puntas atrás voy todo el rato pensando en decirle algo, no estoy cómodo porque voy muy pegado a ella, me doy cuenta que puedo ir bastante más rápido. Le pido paso.

-¿Puedo darte un consejo?

-Sí, claro.

-No lleves nunca los palos con las puntas atrás, si te caes se pueden quedar como estacas en el suelo para el que viene detrás.

-Oh, vaya. No lo había pensado.

-No pasa nada, entrenarlo y en la siguiente ya sabes.

-Gracias… madre mía es que es verdad!!

-Sip.

Ahora el camino ya lo conozco y puedo correr, pues lo hago corriendo que hostias, los calambres han cesado aunque siento el punto de dolor no pasa de ahí.

Ni me doy cuenta de los últimos kilómetros, paso por un tramo embarrado rezongando, un riachuelo que alguien quiere pasar saltando de piedra en piedra, yo lo hago por el agua.

Sin duda estoy en pleno modo “sudapollismo” solo pienso que no quiero ver la meta cerrada y voy justo.

Estoy entrando en Zahara y veo un hombre que acelera para que no le adelante, si es su gusto no seré yo quien hoy le pegue un hachazo a nadie.

Estoy a punto de adelantar a una pareja justo en meta, aflojo para que les hagan la foto a ellos solos. Y entro…

Joer sí. Ahí está Chito, que recibe al último igual que al primero me pide mi opinión y se la doy. Es una pasada de carrera muy dura (en ocasiones demasiado) pero vale mucho la pena.

Me dan mi medalla de madera, busco una birra y no queda, busco bebida y no veo… cagoto. Pero eso no me quita la sonrisa del careto.

Nerdo en meta, cagonto.

La bolsa del corredor:

Las prendas no pueden ser mas molonas, cuando llego al coche me acalambro a lo bestia duele pero ahora ya me da igual.

Tiro a casa y cuando tras la ducha enciendo el PC.

¿El puto tajo de Ronda? estas de coña puto windows xDDDDDD

Todo por 20 pavetes… es que no tendría ni que mencionarlo al final tendrán que hacer sorteos porque la carrera es un puto pasote.

¿La próxima? vamos para el asfalto, 13 enero en Écija, en la Ruta Carlos III

Bonus Track: El viernes 28 teledeporte publica un reportaje sobre la carrera… da ganas de repetirla 😉

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2 comentarios en “VI Trail Las Palomas 2018

  1. Te veo en Écija, crack. Me has animado a hacerla el año que viene con las fotos que has puesto. Acojonante lo del tipo que agarraste cuando se caía. Sensacional tu sentido del humor y emocionante lo del minuto de silencio.

    Un abrazo!

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